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DIETA EN PERIODO DE ENTRENAMIENTO |
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A los tres períodos completamente distintos de la
vida del deportista, el entrenamiento, la competición y la recuperación,
corresponden tres tipos de ración:
Las raciones de entrenamiento y de recuperación pueden ser idénticas para todos los deportistas en buen estado de salud, con sólo algunas variantes, sea cual sea el deporte practicado. La ración de competición depende de la actividad deportiva realizada, en nuestro caso el golf, y de las circunstancias ambientales. Son muchas las consideraciones que intervienen en el establecimiento de una dieta tipo, pero en general no puede ser más que personal adaptada de forma muy precisa a cada individuo. ¿CÓMO ESTABLECER ESTA DIETA INDIVIDUAL?. Hay que partir del principio de que la "buena
forma" deportiva supone una salud excelente y una condición atlética
perfecta. Para asegurarse es necesario un examen médico profundo y
preciso. Si existe alguna anomalía, el golfista deberá suprimir el régimen
dietético hasta su total curación. 1º Principios generales Una vez admitido este criterio, y partiendo del principio de que el golfista está perfectamente sano y equilibrado, vamos a estudiar la naturaleza de la ración alimenticia en período de entrenamiento. Si bien es cierto que la alimentación desempeña un papel muy importante en este período, es el entrenamiento físico, general y específico, sobre todo, el que permite obtener un rendimiento orgánico óptimo, con un gasto celular mínimo y con la mejor recuperación posible después del esfuerzo. Es inútil creer que es suficiente con una alimentación correcta para llegar, sin entrenamiento, a conseguir buenas marcas. Hay que tener cuidado en no modificar sin transición la ración alimenticia de un sujeto que entra en período de entrenamiento. La nueva ración alimenticia debe adaptarse muy progresivamente a las nuevas necesidades creadas por el aumento del trabajo muscular. Durante el entrenamiento, la ración debe seguir siendo tan equilibrada como en período de reposo y será aumentada cuantitativamente siguiendo las necesidades propias del individuo. Si existe un adelgazamiento durante este período de puesta a punto, será transitorio y debido solamente a una pérdida de grasas de reserva. Una vez superada esta fase pasajera de pérdida de peso, el equilibrio ponderal se restablece rápidamente, al adaptarse el organismo a las nuevas condiciones de trabajo. De ello se deduce que un deportista tiene una ración cuantitativamente suficiente cuando su peso es estable, pasado el comienzo del período de entrenamiento y sea cual sea su trabajo muscular. Esta alimentación se repartirá en 3 o 4 tomas,
siendo la cuarta la merienda. 2º El desayuno Esta comida debe aportar la cuarta parte de la ración calórica diaria y aconsejamos incluir en ella alimentos proteicos. La caseína de la leche produce, en el medio gástrico, un precipitado más importante cuando se toma en forma de café con leche. Por tanto, lo desaconsejamos y recomendamos:
A los que no desagrade tomar por la mañana un alimento de tipo carne pueden añadir una loncha de jamón dulce o una carne fría o un huevo (en este caso hay que disminuir la ración de carne o equivalentes en las principales comidas). Esta comida, relativamente copiosa en relación
con nuestras costumbres, evita la "sensación de vacío" al final de la
mañana y permite hacer una comida más ligera, mejor adaptada al ritmo de
vida actual. 3º El almuerzo Constará de:
4º La cena
5º La merienda Deberá ser simple, ligera y asegurará en
ciertos casos un nuevo aporte a las 18 horas: un producto lácteo, galletas
o biscotes, un zumo de frutas o una fruta. Deberá tomarse en ocasión de
una pausa de 10 a 15 min. 6º Recordemos algunos principios de higiene alimenticia
7º Puntos particulares Hay que respetar:
La necesidad diaria media de un golfista oscila entre las 3.000 y las 3.500 calorías. Pero hay que saber que esta necesidad varía en función del morfotípo del individuo, o del individuo por sí mismo, sea cual sea su morfotipo.
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